RECORDANDO AL GENERAL SCHNEIDER

A 50 años del atentado que le costara la vida al Comandante en jefe del Ejército, general Rene Schneider Chereau (QEPD),  reproducimos un artículo publicado en el anuario de la Escuela Militar del año 1970, escrito por el capitán, en esa época, Jaime Concha Pantoja, quien fuera ayudante del general Schneider mientras éste se desempeñó como director de la Escuela Militar, el año 1967.

SILUETA DE UN EX. DIRECTOR

No pretendemos extraer en este breve artículo de revista un retrato de cuerpo entero dela personalidad y obra del que fuera el 48° Director de la Escuela Militar el Sr. General de Ejército (Q.E.P.D.) Don. René Schneider Chereau, sino más bien recordar o ser la fuente de meditación sobre ciertas cualidades por las cuales fue admirado y respectado por superiores y subalternos, características que mantuvo después de su alejamiento del Instituto y que le significaron, al terminar brusca y dramáticamente su existencia, el afecto y la admiración de todo el país.

Durante su dirección se efectúa por primera vez en la Escuela Militar un Festival de la Canción, con la participación de alumnos de ambos sexos de los colegios secundarios, liceos y conjuntos de Santiago y alrededores.  Muchos pensaron entonces que ese tipo de actividades se contraponía con la disciplina y rigidez de un régimen militar.  “cadetes tocando la guitarra”. “festival de la canción en la Escuela Militar, institución más que sesquicentenaria”.

¡Si! era siempre su invariable respuesta, porque los alumnos son jóvenes y tienen las mismas inquietudes que todos sus semejantes, pero cuando están en la fila se cuadran y saludan reglamentariamente y detrás de un cañón o de un tanque se comportan como soldados.

“A los Alféreces y Cadetes, les manifiesto que como Director he sentido la plenitud de mi carrera profesional, teniendo en mis manos la conducción de una juventud que me inspira plena fe y confianza en sus propios destinos y en los de la Institución”, escribió en su Orden del Día de despedida al entregar el mando.

El año del sesquicentenario, su único año como Director, significa para la Escuela la organización del campeonato sudamericano Inter Escuelas Militares.  Durante el mes de septiembre alumnos de casi todas las Escuelas Militares del continente llegaron a nuestro cuartel, llegando a contar con cerca de 300 participantes. La Escuela gracias a la extraordinaria orgánica dispuesta por su Director, logra salir airosa de este compromiso, y a la vez cumplir sus actividades normales.  Sin estridencias, dentro de una sobriedad extraordinaria una de sus cualidades maestras, que aparecerá impresa en todas sus actuaciones, el Director cumple la orden, llevándose de paso el elogio sin reservas de las delegaciones extranjeras.

“los militares son la base de la sociedad moderna –lo escuchamos muchas veces decir- y el Ejército tiene el papel rector por ser una creación especial de la sociedad organizada en forma de estado para asegurar su estructura y su misión principal que es defender la soberanía nacional, respetando la constitución y leyes que rigen este estado.  Tiene una existencia permanente basada en su tradición histórica”.

La reiteración y atesoramiento de esto fue su gran lección dentro de la Escuela Militar, y su inmolación por estos principios deja su nombre escrito en la Historia de Chile.

Se ha presentado un proyecto en el Parlamento Nacional con el propósito de erigir en el patio de la Escuela Militar, un monumento en su memoria.

Sería sin lugar a dudas, la perpetuación justiciera de un Oficial que nació a la vida militar en esta Escuela, sirviendo en ella en todos los grados hasta alcanzar su jefatura superior; recordar a un autor inglés que en el diálogo de una de sus obras, decía:

¡… podría decirme cómo se selecciona a un hombre?  No me importan los miembros, los músculos, la estatura, la corpulencia ni la estructura grande de un hombre….. prefiero el espíritu…..