ASALTO Y TOMA DEL MORRO DE ARICA

 

ASALTO Y TOMA DEL MORRO DE ARICA

7 DE JUNIO DE 1880

 

Hoy al conmemorarse un aniversario más de este glorioso hecho histórico de la Guerra del Pacífico, la Corporación del Patrimonio Histórico Militar desea compartir algunos pasajes a veces no tan conocidos u olvidados.

 

Comandante del Cuarto de Línea Juan José San Martín:        

 

A los catorce años se inició en la vida militar como soldado del 4º de Línea (1854). Fue cabo y sargento y por sus destacadas condiciones fue promovido a subteniente en 1858. Por varios años tomó parte en las campañas de la Araucanía, donde fue mortalmente herido y destacó por su bravura.

 

Recién iniciada la Guerra del Pacifico, tuvo su primera acción en Calama, resultando herido en una oreja. El 10 de febrero fue ascendido a teniente coronel y nombrado como comandante del 4º de Línea, el regimiento de su vida (y el de su muerte).

 

Domingo Amunátegui Rivera describe así la muerte de San Martín:

 

“Para el asalto de Arica se designó a los cuerpos que en Tacna habían compuesto la reserva, es decir Buin 1º de línea, 3º, 4º i Bulnes, a los cuales se agregó más tarde el rejimiento Lautaro; también se agregaron cuatro baterías de artillería, el rejimiento de Cazadores a Caballo y el escuadrón número 2 de Carabineros de Yungay.”

 

(…) “Cinco cuadras antes de llegar al Morro existe una hondonada por donde el Rejimiento (el 4º) tenía que pasar para llegar hasta la temible fortaleza; al atravesarla cayó herido el comandante San Martín, una bala le había traspasado el estómago. Zaldívar tomó el mando del rejimiento, que continuó su ascensión al Morro.”

(…) “El comandante San Martín fue llevado vivo aún al Morro, donde murió tres horas después del asalto de la fortaleza, rodeado de los oficiales y soldados. Toda su vida militar la había pasado en el 4º i lo hemos visto figurar con brillo en diversas acciones de guerra y en expediciones militares. Era recto jefe y valiente soldado. Dos días después de su muerte se depositó su cadáver en el cementerio de Arica, desde donde se trasladó más tarde a Chile.”

 

NOTA: Extractos del libro “El Batallón Arica, 4º de Línea” (Relación Histórica), por J. Domingo Amunátegui Rivera. Imp. Gutenberg, Santiago, 1885.

 

El oficial parlamentario

 

También es interesante saber algo sobre el oficial que el general Baquedano envió a parlamentar con el coronel Bolognesi, el sargento mayor José de la Cruz Salvo Poblete:

 

Nació en Santiago en 1842 y después de sus estudios en la Recoleta Dominica, ingreso a la Escuela Militar, graduándose en 1860 como alférez de artillería. Participó en las campañas de la Araucanía y, entre varias acciones meritorias, se distinguió en la jornada de Pulimallín por su arrojo singular. Se retiró del Ejército para estudiar leyes y se recibió de abogado en 1870.

 

Ejerció su nueva profesión hasta que en 1879 volvió a incorporarse al Ejército. Combatió en Dolores, Tarapacá, Tacna y Arica. En Dolores, al mando de la artillería tuvo una notable conducta junto a sus artilleros, pues lograron rechazar al enemigo que pretendía capturar sus cañones. En esta acción fue después auxiliado por el Atacama y el Coquimbo.

 

Antes del asalto al Morro, Baquedano, sabedor de su amplia cultura y su expresiva elocuencia, designó a Salvo como parlamentario ante el coronel Bolognesi, con el fin de pedir la rendición de la plaza.

 

Coronel –dijo Salvo a Bolognesi- por encargo del General en Jefe del Ejército chileno, vengo a ofrecer a usted una honrosa capitulación, para evitar el inútil derramamiento de sangre, en vista de haber sido derrotado el Ejército peruano en el Campo de la Alianza y quedar aquí sólo una fracción que no podrá resistir ni el número ni el empuje del soldado chileno.

 

Estoy resuelto a defender la plaza hasta quemar el último cartucho, replicó el resuelto coronel peruano.

 

Salvo participó después en las batallas de Chorrillos y Miraflores, y durante una expedición a la sierra perdió el brazo derecho. En 1891 se plegó al bando de la revolución. Alcanzó el grado de General de División y se retiró del Ejército en 1910.

En Lima, en el año 2016, por iniciativa de la familia Bolognesi, se produjo el emotivo encuentro de las bisnietas de Salvo y de Bolognesi, hecho que fue cubierto por la prensa limeña.

 

NOTA: Parte de esta información ha sido extractada de “Soldados Ilustres del Ejército de Chile”, EMGE. Santiago, 1963.

 

Ciudadanos argentinos

 

         Varios fueron los ciudadanos argentinos que se enrolaron en las fuerzas peruanas, entre ellos, el más conocido fue el teniente coronel Roque Sáenz Peña quien llegó a ser Presidente de la Argentina (oct. 1910-sep.1914).

 

El 30 de octubre de 1879, Sáenz Peña había renunciado a su banca de diputado para servir como combatiente en el Ejército peruano. Según Paul Groussac,[1] lo que motivó su partida fue una razón sentimental, pues: se había enamorado de una joven que había resultado ser su media hermana.

 

Durante la defensa del Morro y con el grado de teniente coronel, Sáenz Peña se encontraba al mando del batallón “Iquique”, habiendo sido herido en un brazo durante la acción. Ya en la última línea de resistencia peruana, en la cima del Morro, un soldado chileno se abalanzó sobre Sáenz Peña, lo que fue impedido por el capitán Ricardo Silva Arriagada, quien le salvó la vida.

 

La herida del oficial argentino fue atendida por médicos chilenos y el 2 de julio fue embarcado en el vapor Itata que lo llevó a Valparaíso. Allí se mantuvo en condición de prisionero enfrentando la posibilidad de ser fusilado, por su calidad de “mercenario extranjero”. Influencias de la señora Emilia Herrera de Toro y del gobierno argentino impidieron la ejecución de la pena máxima, y Sáenz Peña fue confinado a San Bernardo. Finalmente, fue puesto en libertad y por vía marítima regresó a Buenos Aires el 30 de septiembre de 1880. Al día siguiente, en el bonaerense diario “El Nacional” se podía leer:

 

El Doctor Sáenz Peña ha sido en la Guerra del Pacífico el digno representante de la opinión y de los sentimientos argentinos; y puede decirse que ha defendido, en suelo y bajo bandera extraña, los intereses de su propia patria.

 

NOTA: parte de estos antecedentes han sido extraídos del libro “Tiempos de Guerra en América del Sur”, de Julio Horacio Rubé. Ed. Eder. Buenos Aires, 2016.

 

 

NUESTRO SALUDO Y RECONOCIMIENTO A LA GLORIOSA INFANTERÍA

 

 

[1] Paul Groussac, “Los que pasaban”, Ed. Librería Huemul. Buenos Aires, 1972, p.269